- RELACIONES COMERCIALES ENTRE COLOMBIA E INDIA



La VII semana de países amigos tubo lugar los días 13, 14 y 15 de Abril en la sede principal de la universidad. La Facultad de Negocios Internacionales en el Aula Magna Fray Domingo de las Casas y el Aula Fundadores.

Una delegación de nueve empresas del sector editorial de la India visitará Colombia para explorar el mercado Colombiano, y las organizaciones participarán en una rueda de negocios el 27 de Abril de 2010 en Bogotá. Empresas y personas interesadas en participar en el evento, pueden comunicarse al teléfono 6373259 ext. 122 de Bogotá, o al correo indembogtr@cable.net.co

Relaciones entre Colombia y la India cumplen 50 años, pero negociar con ese país es una tarea pendiente.
El amplio margen de consumo aún pendiente en la India puede hacer que los grupos orienten la mayoría de sus inversiones hacia el mercado interno. Pero Colombia hace esfuerzos para atraer una parte.

La calle Parliament, en Delhi es una amplia avenida, como casi todas las de esta ciudad de 17 millones de personas. En la esquina, tres taxistas charlan fuera de sus Ambassador negros, carros que lucen casi igual desde 1948. Los mostachos y las barbas saltan como marionetas tiradas por los hilos de las palabras, y un poco más arriba, sus turbantes tiñen la atmósfera de verde, rojo y amarillo.

Por la misma calle van unos industriales colombianos, hablando sobre oportunidades de negocios, mientras en los sardineles, algunos hombres y mujeres aguardan quién sabe qué, acurrucados sobre sus talones, en una pose común en este país. Al frente, van y vienen bicicletas, motos, moto taxis, taxis y otros Ambassador blancos usados por funcionarios. También, buses atestados y desvencijados que orgullosamente portan al lado un letrero: 'Movido con combustible limpio'.

Los pitos resuenan como leyendo una partitura. Como si fuera un tercer idioma adicional al hindi y el inglés. Su escándalo compite con los gritos de las bandadas de loros, los graznidos de los cuervos y el chillido de las águilas que pueblan los cielos de la ciudad con el mismo derroche que la gente acá abajo. ¿Con qué clase de negociantes se toparán los empresarios colombianos? ¿Locuaces como loros? ¿Agudos como águilas? ¿Astutos como cuervos?

El ritual de hacer negocios
"¿Cómo serán para negociar?" es justamente la pregunta de uno de los empresarios, mientras espera en la sala de juntas de una fábrica. Llega el gerente y empieza por el ritual de las bebidas.

-¿Té, café, Pepsi?
-Mejor Coca Cola.
-Tal vez en Estados Unidos. En India, mejor Pepsi.

Este primer pulso negociador se resuelve con una fórmula intermedia: té con galletas. Luego, palpan mercaderías con la delicadeza y sabiduría de una mujer ante los vegetales de la semana. Apuntan precios; se turnan la calculadora; revisan fotos en el portátil; Rajiv, el gerente, llama a una extensión de donde le informan sobre tarifas de fletes a un puerto en Suramérica llamado Buenaventura.

Horas después, el colombiano está en la calle, en un Maruti-Suzuki de 1.000 centímetros cúbicos. El tráfico fluye más de lo esperado para tal cantidad de vehículos. La fórmula: esquivar la gente que cruza y demás obstáculos, como en un videojuego. Además, pitar repetidamente subiendo la frecuencia en la medida en que se acelera. Y, ocasionalmente, usar el freno. A la izquierda del chofer va Rajiv, y tras él, el colombiano. En su cabeza, las cuentas también están en un atasco. Tal vez la oferta india no supere la coreana. O quizás las cuentas con ellos fueron con dólar más barato. Ya habrá tiempo en la oficina para afinar los números.

Hora de caminar. Los colombianos no vienen precisamente del primer mundo ni les son ajenos los niños que en su país también hacen piruetas a la sombra de un semáforo. Aún así, se sienten desbordados por hombres, mujeres, niños o personas discapacitadas que piden ayuda recitando frases en varios idiomas, a ver si aciertan, con una constancia que puede superar la media cuadra.

La vivencia podría traer escepticismo sobre los negocios. Pero las posibilidades son realmente visibles en las ferias industriales, más que en la calle. El grupo de empresarios, mezclado con miles de visitantes, se anda los 70.000 metros cuadrados de Plastindia, que según sus organizadores es una de las mayores ferias del mundo en plásticos. Mientras el primer empresario compara precios indios con coreanos, un colega se entusiasma al hallar, en una firma taiwanés, un producto que buscaba hace meses.

Comprar y vender
Las posibilidades apuntan, pues, a tres cosas: comprar, comprar y comprar. Pero esa no es la idea para un país. Debe haber alguna posibilidad de vender. Otro de los industriales indaga por un programa oficial relacionado con la alimentación de cientos de millones de habitantes que puede significar una oportunidad para él.

Da una vuelta por un mercado callejero y por Spencers, uno de los pocos supermercados, tras pistas de las posibilidades para su empresa. Al final, habla con un funcionario de la embajada colombiana y le deja tarea. Las estadísticas nunca sobran.

¿Hay forma de vender? Cuando hay grandes números, los pequeños porcentajes se vuelven valiosos. De una población de más de 1.200 millones de habitantes, solo uno de cada cuatro es consumidor eficaz. Pero esa cuarta parte son 300 millones de personas, a las que cada año se le suman 23 millones que entran a la clase media, que viene siendo similar a lo que en Colombia se conoce como estratos 1 y 2, explica el embajador en Delhi, Juan Alfredo Pinto.

La dinámica se manifiesta en la apertura de un centro comercial en el país por semana. Pero hay algo más que puede sonar halagüeño. Grandes cadenas de cafeterías como Coffee Day, Barista o Nirulas abren dos nuevos locales a la semana. Ante aranceles de tres dígitos, es con valor agregado que se podría incursionar, y se supone que Colombia se fortalece en ese terreno.
Por ahora, el embajador indio en Colombia invita al país a vender más ferroníquel y a avanzar en las exportación formal de esmeraldas. El primer producto ha llegado a ser en ciertos años más del 90 por ciento de todo lo que Colombia le vende a India.

Japón en los 70, luego Corea, y los tigres del sudeste. Y China en la presente década. La próxima explosión asiática puede ser India, con características similares que los anteriores cuando dieron sus respectivos saltos. Enormes poblaciones, trabajo barato y gran disposición hacia la tecnología. Colombia deberá estar al acecho, y los 50 años de relaciones, que se cumplen en mayo pueden ser un buen punto de partida para multiplicar un comercio incipiente y terriblemente desequilibrado.

A la espera de los inversionistas
En la entrega de los premios de la industria del plástico, hicieron un reconocimiento a la innovación del carro familiar y barato que espera sacar al mercado el grupo Tata.

Los galardonados suben al escenario mientras en una pantalla se ve la imagen del Nano. En el auditorio, uno de los asistentes dice con orgullo patrio: "¡2.000 euros, ese carro solo va a valer 2.000 euros!".

Tata es uno de los grupos de escala global con sede en la India. En Colombia ya está presente en negocios de tecnología y comunicaciones. Pero hay otros grupos, como Kingfisher, cuya aerolínea ha patrocinado la Fórmula 1, y cuyas cervezas rodaron luego en la celebración de los premios.
Entre tanto se logran convenios de cooperación como el firmado el jueves en Bombay entre Nasscom, el gremio de tecnologías y comunicaciones, y Fedesoft.

En la misma semana, se realizaba en Delhi la primera ronda para un acuerdo de eliminación de la doble tributación, y se esperaba que quedara listo el 60 por ciento del texto, antes de ir a una segunda ronda en Colombia.
Fuentes: Portafolio, Mauricio Galindo, Embajada de India
Amigos de India-Colombia: http://amigosdeindia.org/

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